El punto de inflexión: Una coincidencia de primavera y poemas | Daniel Olivero González
El Punto de Inflexión
Cuántas coincidencias puede haber en la vida de dos personas. Contigo daba la sensación que no tenían límites; cada vez que creía haberte erradicado de mi vida, de una forma u otra volvías a aparecer, y cuando sucedía eso, me daba a mí por buscarte.
Hacía varios meses que te había regalado los poemas que escribí durante los años en que pretendía tu amor. Pensaba que con ese gesto podría cerrar el capítulo de una historia que no había tenido comienzo... eso quería creer.
Pero la vida a veces tiene vueltas muy extrañas. Un sábado estudiaba con un compañero; ese sábado era el día de tu cumpleaños, fecha que tenía presente pero prefería no darle importancia. Vencido por la aridez del estudio, mi condiscípulo me invita a salir para visitar a un amigo que vivía cerca. Accedí; también estaba aburrido.
Caminando fuimos y el trayecto me era extrañamente familiar. En un momento estábamos en el mismo pasaje donde tú vivías. El amigo de mi amigo era vecino tuyo. "Esto es demasiado", pensé.
No alcancé a pensar y te vi. ¡Ibas con un tipo! Nos vimos al mismo tiempo y caminamos a encontrarnos. Saludos protocolares, irme por las ramas... lo típico que me pasaba contigo: sentirme sin valor para decirte nada y, al mismo tiempo, tener ese impulso de tomar por asalto tu boca. En un momento te pregunté:
— ¿Y leíste los poemas?
Ella bajó la mirada; dos lágrimas asomaron en sus hermosos ojos. La miraba. El sol de primavera, al ponerse en esa época del año, da bellos tonos en el cielo. Una brisa suave, el perfume de la primavera en pleno... esa era la escenografía. Ella cedía su barrera mental, levantó su cabeza y toda la belleza se reflejaba en su mirar.
— ¿No te gustaron? — pregunté.
— Tonto, no… son hermosos. Los fui leyendo después que me los entregaste y no pude parar de llorar. Qué más quieres que diga…
Callamos ambos. Todo parecía haberse detenido. Solo unos centímetros me separaban de tu boca… era el punto de inflexión de mi vida...
Sin embargo, te dejé ir.

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