Robinson Crusoe, el Baker y el "odio" a la poesía (Parte II)

Saga de un Primer Libro

La Educación del Asombro


¿Desde cuándo nace este impulso? En el colegio me tocó leer a muchos grandes autores, que aún hoy considero mis referentes: Coloane, Manuel Rojas, Oscar Castro, Baldomero Lillo; disfruté el relato de Robinson Crusoe y las aventuras y desdichas del correo del zar, Miguel Strogoff.

Me asombraba la capacidad de aquellos escritores de poder contar historias tan diversas, en lugares y tiempos que podían diferir, pero todas llegaban al interior psicológico de sus personajes. El asombro de poder vivir como si fuera la propia un relato escrito, sin imágenes ni sonido.

El antes y después: El "impropio" llamado

"Escriban un poema de cuatro versos y una estrofa con palabras que rimen con 'lluvia' y 'paraguas'"... más de alguna vez muchos de nosotros fuimos víctimas de tan impropio llamado a odiar la poesía.

"Pienso que los niños no leen pues, en lugar de incentivarlos, la educación formal se dedica a desincentivar el placentero hábito de llenar los ratos de ocio con historias."

Provocando en los educandos un sentimiento parecido al odio. Pero la poesía no llegó a mi existencia por una tarea de memoria o por el Mio Cid. Hubo un contexto, y en mi caso, fue la oscuridad de la dictadura.

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