Reflexiones sobre la libertad y el silencio | Daniel Olivero González

Lo que quedó

Una habitación en penumbra, apenas iluminada por la luz de una pantalla o una pequeña lámpara de escritorio, simbolizando el momento de introspección y la libertad de soltar para seguir escribiendo.


Los ojos arden, cansados...

La respiración se vuelve lenta,
los pensamientos casi hablan
cuando la noche me rodea.

He llegado a un punto de partida,
o tal vez al fin de un riel.
Solo siento el peso del tiempo,
y las ganas de dejarme caer.

Doy vueltas a la idea de ser libre,
pleno, tranquilo, feliz.
Una dicha sin estridencias,
lejos de esa libertad
que otros creen vivir.

Porque uno es libre
cuando deja ir lo que ama:
amores, posesiones,
sueños que ya no llaman,
odios viejos, pasiones rotas,
nombres que ya no pesan nada.

Es extraño y hermoso,
esta paz sin llantos,
sin nostalgia, sin buscar.

Y en medio del silencio
algo sigue vivo en mí:
solo quedan las ganas
de escribir.

© 2026 Daniel Olivero González
Escrito en la penumbra

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