Reflexiones sobre la libertad y el silencio | Daniel Olivero González
Lo que quedó
Los ojos arden, cansados...
La respiración se vuelve lenta,
los pensamientos casi hablan
cuando la noche me rodea.
He llegado a un punto de partida,
o tal vez al fin de un riel.
Solo siento el peso del tiempo,
y las ganas de dejarme caer.
Doy vueltas a la idea de ser libre,
pleno, tranquilo, feliz.
Una dicha sin estridencias,
lejos de esa libertad
que otros creen vivir.
Porque uno es libre
cuando deja ir lo que ama:
amores, posesiones,
sueños que ya no llaman,
odios viejos, pasiones rotas,
nombres que ya no pesan nada.
Es extraño y hermoso,
esta paz sin llantos,
sin nostalgia, sin buscar.
Y en medio del silencio
algo sigue vivo en mí:
solo quedan las ganas
de escribir.


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